10 de diciembre de 2017

El mapa del tesoro

PUEDE visitarse estos días en la Biblioteca Nacional una exposición fascinante. Volveré a verla cuantas veces me sea posible. La han titulado “Cartografías de lo desconocido”. Es una exposición prodigiosa de mapas, el mundo en toda clase de mapas con toda clase de representaciones en toda clase de tamaños y soportes. Pasar a un papel un país o un continente fue en tiempos tanto o más arduo que la creación de ese país o el descubrimiento de ese continente. Hasta llegar a los caballeros del punto fijo (aquellos  científicos que cargados de toesas y teodolitos recorrieron América fatigando la invisible línea del Ecuador), el hombre  necesitó de toda su capacidad de abstracción para representar en dos dimensiones lo que tiene tres. Un milagro no menor que el del niño que quería, ante la mirada perpleja de Agustín de Hipona, meter con una venera todo el mar de Cartago en un hoyo de la playa.

Decía Unamuno, cuando romanceó los ríos castellanos, que los nombres “geográficos y los toponímicos llevan un paisaje, y a veces basta sólo con oír la palabra para adivinar lo que pueda ser la tierra que recibió aquel nombre”. Esto mismo lo sabía bien Emily Dickinson. Nació, vivió y murió en Amherst, pequeño pueblecito de Nueva Inglaterra, y acaso por ello mismo necesitó viajar en sus poemas al Teide y al mar Caspio, al Himalaya y a Italia, sinónimos para ella de dicha y libertad.

Me recuerdo de niño (y el recuerdo lo comparten otros) leyendo en el dial del viejo aparato de radio familiar los nombres que para mí se asociaron desde entonces a melismas especiados (Tánger, El Cairo), a lenguas de pedernal (Sofía, Helsinki) y a otras musicales (Lisboa, Roma, San Marino). A aquel niño le bastaba el nombre de cualquiera de esas ciudades para transportarse hasta allí como en un cuento de Las Mil y una noches. En esa exposición están los mapas que contienen todos los nombres imaginables, incluidos los de las islas Baratarias que en el mundo han sido, advirtiendo de paso que el mejor amigo del hombre es un mapa. Cuántas expediciones, peligros y fracasos detrás de cada uno de ellos. Miramos absortos, fascinados, minuciosos. Gracias, cartógrafos, por recordarnos que el mapa del tesoro es casi siempre más valioso que el tesoro y el mapa mismo tanto o más hermoso que el país que representa.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 10 de diciembre de 2017]

2 de diciembre de 2017

Qué sé yo

Hace siete siglos y huyendo de la peste de 1348, diez jóvenes se refugiaron en una villa próxima a Florencia. Ese retiro les permitió hablar de lo humano y lo divino, dando origen sus cuentos, historias y relatos a un libro  más serio de lo que se cree y menos licencioso de lo que se dice, el Decamerón. Huyendo de la peste actual, seis amigos, no tan jóvenes, nos dimos cita en un paraje idílico de la Aquitania, departamento de Dordoña, distrito de Bergerac y cantón de Vélines. El paraje es extraordinario por su belleza, desde luego, pero tanto o más por su carácter simbólico. Allí nació, vivió y murió Miguel de Montaigne, señor de aquel dominio. Durante unos días conversamos también nosotros de todo lo humano y lo divino, sin evitar los asuntos licenciosos (en realidad de aquello que en política es obsceno). Fueron en verdad dos días memorables. Ni siquiera la tristeza que cruzó de modo pasajero, como pasan los ángeles, algún pensamiento íntimo, nubló la alegría que reinaba en el grupo. Al contrario, acaso fuese esa tristeza la que “acendró la alacridad”, dicho en expresión del señor de la Montaña.

Pertrechado con mi primer Montaigne (unas páginas escogidas y editadas hace cien años en un tomito de viaje que el sabio Alfonso Reyes tenía por la joya de su biblioteca),  nos acercamos a ese lugar que hoy se llama Saint-Michel-de-Montaigne. Él habría sido el primero al que le hubieran hecho gracia esos equívocos guiones que le acercan a la santidad, teniendo en cuenta que “nada de lo humano” le fue ajeno. Sus Ensayos, que debieran retitularse Ensayos íntimos, nos retratan maravillosamente a un gran hombre (no por su estatura) juicioso, divertido, culto, inteligente, noble, desprovisto (casi siempre) de prejuicios, atento a los detalles exactos, sincero (ma non troppo: “no siempre hay que decirlo todo”), leal con el amigo (“porque era él, porque era yo”, así resumió, de modo sublime, su amistad con Étienne de la Boétie) y siempre animoso en el fragor de los negocios, de la política, de la guerra, de la peste (también él) y de unos achaques de salud que a otro hubieran malhumorado o amargado. La vuelta a casa la hicimos pertrechados con una de sus míticas preguntas: Que sais-je? Quien está en condiciones de hacérsela, ya sabe y tiene andado mucho. Nosotros, modestamente, también: la peste pasará.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 3 de diciembre de 2017]

1 de diciembre de 2017

Mundo es

PARECE que ha llegado ya a las librerías estos días de atrás la última entrega del Salón de pasos perdidos. Se la deseo a sus lectorxs corta y larga, como suele decirse. Bien sé los buenos ojos con que la mayoría de ellos las lee. Se lo he agradecido siempre y se lo agradezco ahora. Todos y cada uno de ellos forman parte para mí de ese "a quien conmigo va" que lo dice todo.
Aquí va el prólogo. No te quitará mucho tiempo. Es corto, no sé si largo.

* * *
«Cuando escribo, me las arreglo muy bien sin la compañía ni el recuerdo de los libros, por miedo a que interfieran en mis ideas», escribe Montaigne. Una de las fantasías que más tientan a los hombres inteligentes es la de fingirse sinceros y menos inteligentes de lo que son en realidad. ¿Por qué? Quién lo sabe. En su caso, no hay libro que dependa más de los libros ajenos que esos Ensayos en los que glosó todos los que se habían escrito desde la Antigüedad hasta ese momento. En cambio, se acercó bastante a la verdad al confesar esto (y habría que retitularlos Ensayos íntimos): «Para lo que yo quiero me viene muy bien escribir en mi casa, en una región medio salvaje, donde nadie puede ayudarme ni corregirme y en la que no suelo oír a nadie que entienda el latín de su padrenuestro, y apenas el francés. La hubiera hecho en otro lugar, pero habría sido una obra menos mía. Y su fin y perfección principal radican en que sea exactamente mía». Y declara a continuación que no evita ni los errores de lengua que le son propios ni «ninguna de las expresiones descaradas de las que se emplean en las calles francesas».
La aspiración de Valdés y Cervantes de escribir como se habla se ve que es secular y de cualquier parte, y «que toda afectación es mala», por carta de más o de menos.
Al publicarse Sólo hechos, X y Z, dos buenos amigos, me aconsejaron suprimir los prólogos que van al frente de cada entrega. En el último se trataban asuntos de oficio, si este Spp es o no una novela, y cosas por el estilo... «Mejor el asesinato que la explicación», recordó X, citando a su amigo JBergamín, y añadió: «Haz como Knausgård, y entra directamente en el relato. Su obra es ­extraordinaria. ¿La has leído?». Reconocí avergonzado que no, perdiendo con ello la oportunidad de parecer un hombre de mi tiempo. En cuanto a Z, me aconsejó que debería ir desentendiéndome de las porfías literarias que tanto afean cualquier obra distinguida. 
El caso es que a mí me gustan los prólogos, porque casi nadie les presta atención. Vienen a ser como esos carraspeos de los instrumentos musicales, antes de que salga a escena el director de orquesta. Y si no cuento las cosas que me pasan, ¿de qué podría hablar? Pero estoy de acuerdo con Z: nada me mortifica tanto como formar parte del «mundillo literario». Y qué vergüenza paso cuando en una oficina cualquiera o en la consulta del médico me preguntan qué profesión tengo. Ya casi nunca digo «escritor». Estoy deseando que me llegue la edad para poder presumir de «jubilado». Y claro que podría escribir de otras cosas si llevara otra vida, pero eso significaría que habiendo llevado otra distinta, no habría vivido lo mejor de la mía ni, por descontado, conocido a X y a Z, también del «mundillo», a su pesar. Decididamente, hace uno lo que puede con lo que tiene a mano, «exactamente mío». 
Me parece bien dejar que estos libros se vayan haciendo un poco solos. Comprendo que se les reproche la falta de cultivo o cultivarlos en estos arenales nuestros, pero entiéndase también que quiera yo «sembrar avena loca ribera de Henares». Me gustaría que se tomara esta mía por literatura estival. Y que quede a la orilla de un camino o de un río, alegrando a los que pasan. Si pasan; y si no, ya pasarán. Hay tiempo. 
No cabe por mi parte mayor sinceridad. 

Ilustración de cubierta: dibujo de Javier Pagola

26 de noviembre de 2017

No son trapos

LOS que hayan leído algo a Cervantes recordarán ese momento, tan bien descrito por él: los pasajeros de un barco avistan otro en alta mar. No se ve aún el pabellón que ondea en su palo mayor, pero advierten que esa nave ha aprorado hacia ellos. La angustia crece en el pasaje. Algunos rezan para que no sean piratas berberiscos. En cuanto distingan la bandera conocerán su suerte, su destino de libertad o cautiverio. Las banderas no son trapos, son símbolos, y en ellos está cifrado de una manera sucinta y exacta cuanto representan.

En este misma pagina escribió uno, hace ya años, lo absurdo que era enarbolar una bandera como la republicana que, sobre ser anticonstitucional, no representaba ya nada bueno que no se hubiese alcanzado bajo la actual bandera del reino de España.

El uso de esta última, sin embargo, suscita  entre muchas almas bellas  rechazo y suspicacias. Los que quieren racionalizarlo, arguyen con un subterfugio: “Yo no soy de banderas”, o “Para mí todas las banderas son iguales”. ¿De verdad creemos que son iguales la nazi y la francesa en el París de 1940? ¿La del bajel del arráez Dali Mami y la de una galeota veneciana? Preguntado de otro modo: quienes repudian la bandera española, ¿están, de veras, negando lo que ella representa, una libertad y prosperidad como jamás se han conocido en España y, desde luego, la Constitución democrática que las ha hecho posibles? Claro que al ser las banderas una abstracción, se prestan a veces a lucubraciones y mentiras, más o menos literarias, y puede alguien, por fantasía, tener en su casa una bandera confederada, pero ha que saber que esa también fue la de los esclavistas y la que sigue usando el KKK. Oímos a veces en un arranque melancólico: “Es que de la bandera española se ha apropiado la derecha”. Pues nada, es hora de compartirla, como compartimos la Constitución, las playas, la lengua o la paella. Lo escamante es que los que no han objetado jamás nada a la proliferación de banderas ilegales, se inquieten en cuanto ven una sola legal. A mí me pasa lo que a los personajes de Cervantes: cuando veo en lontananza una bandera pirata, sé que lo probable es que  perderé mi libertad y mis derechos, y eso con la española, no me ha sucedido. Tampoco con la europea, la señera o los pendones de Castilla. Al menos hasta hoy.  Más bien al contrario, recupero el sosiego.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 26 de noviembre de 2017]

18 de noviembre de 2017

Pásalo (un panfleto de FSavater)

EN la reseña de este librito de Savater (Contra el separatismo, Ariel, 2017), no se hace mención, por razones de oportunidad y de espacio, a este pasaje del prólogo ni a la dedicatoria: "A mi chica lista de Hospitalet: libre, española, cosmopolita". Vale la pena reproducirlo entero:

"Finalmente, voy a revelarles el motivo para escribir estas páginas, sobre cuya eficacia pueden creer que no me hago ilusiones y que, en cambio, me han costado un muy real esfuerzo. Es una conversación en el Hospital Clínico de Madrid, una de esas noches interminables en que se va desvaneciendo en sufrimiento la vida, y la muerte se asoma a la habitación cada cierto tiempo vestida de enfermera para cambiar el gota a gota. Quien ha pasado por esas veladas infinitas cree sin esfuerzo en el infierno eterno, pero se le hace difícil imaginar una bienaventuranza capaz de compensarlo. Teníamos la televisión encendida, bajito el volumen, y se repetían sin cesar las noticias del canal 24 Horas. De pronto, alguien mencionó un suceso ocurrido en Hospitalet y ella dijo con su pobre voz rota por las sondas en la garganta, esa voz que había sido tan noble y decidida: «¡Mira, Hospitalet! De ahí soy yo...". En ese momento postrero escogió esa patria, ella que había nacido en la más pobre de las Islas Canarias, para acabar después en San Sebastián, a mi lado. Porque vivió en Hospitalet, también en un barrio humilde, durante el final de su infancia y adolescencia, cuando recorría las Ramblas vendiendo helados para pagarse los estudios y, de paso, ayudar a la familia. Tan hermosa, tan indomable. «¡De allí soy yo!», me dijo. Sí, era una chica de Hospitalet, una mujer íntegra y valiente de la España que no se resignaba a vivir sin libertades. Nadie la echará nunca de allí, ni a ella ni a los que son como ella, mientras yo pueda seguir luchando".

* * *

CADA época en España, desde Quevedo, ha tenido su gran libelista. De los últimos: Unamuno, Bergamín, García Calvo. El de la nuestra es Savater. “No se llamen a engaño: esto es un panfleto. (…) Según la definición de la Rae: «Libelo difamatorio. Opúsculo de carácter agresivo». Me quedo sin duda con la segunda acepción, aunque no niego que pueda haber bastante de la primera”, se sincera en la primeras líneas. Todo buen panfleto es breve, claro, ágil. Este lo es. Como una sucesión de síncopas. Cada una de sus palabras percute sobre la idea precisa y arranca de ella una nota vibrante. Un panfleto ha de llegar también en el momento oportuno. Escrito, como quien dice, en la trinchera, y buscando sacudir, agitar, movilizar. ¿Cómo? Repensando los lugares comunes, arrostrando las mentiras y posverdades, restableciendo la racionalidad. Es decir, uniendo lo que los separatismos diabólicos (del griego dia-bolo, separar)  tratarán de desgarrar, lanzando lejos los despojos.

“Contra el separatismo, no contra el nacionalismo”, aclara también Savater. Importa mucho esta distinción, insistirá. El nacionalismo, constituido por rasgos afectivos (los derivados del concepto “patria chica” o de las secreciones sentimentales), puede incurrir en “la moral del pedo” a la que se refería Ferlosio y a la que alude Savater (“ese hálito que no nos molesta salvo cuando es ajeno”), pero es más o menos inocuo. Por sí mismo, si no muta en separatismo como el virus de la peste, no causa mayores quebraderos de cabeza. El independentismo es otra cosa: narcisista, tóxico, xenófobo.

El buen panfletista va al grano sin perder de vista la paciencia. De las dotes pedagógicas de Savater hay ejemplos sobrados: Ética para Amador, millones de lectores en todo el mundo. Claro que los adolescentes, lábiles y versátiles por naturaleza, suelen ser más receptivos que los separatistas. Savater, que ha sido además un activista ejemplar contra el terror etarra, parte en su diserto del hombre en la caverna (individuos “diferentes, nunca idénticos”), para llevarlo a la Grecia del demos (el pueblo frente a la polis como institución de lo político), donde aún estamos, donde debiéramos estar como ciudadanos demócratas, libres e iguales: “en la isonomnía, la aceptación de la ley igual para todos, junto al ser capaces de persuadir y ser persuadidos”.

La de la conquista de la libertad y la igualdad es una historia larga. Lo cuenta él de una manera a la que no hay que cambiarle ni una coma: “La democracia nos fue liberando de los condicionamientos que la naturaleza, el azar o la historia habían proyectado sobre nosotros. Eso es lo que quiere decir que los humanos nacemos libres e iguales: que nacemos igualmente destinados a la ciudadanía, con los deberes y garantías inherentes a ella y especialmente con idéntico derecho a decidir la gestión de la sociedad, sea cual fuere nuestra genealogía, nuestra raza, nuestro lugar natal, nuestro sexo, nuestras habilidades, nuestra religión o ausencia de ella (…) Una vez aceptada la ley común, llámese Constitución o como fuere, cada cual es libre de buscar la excelencia o la felicidad como desee”.

El separartismo tratará, no obstante, de arrebatarnos “la ciudadanía que nos faculta para decidir junto a los demás”, con el fin de instaurar, basado en un pasado de “leyendas ancestrales”, un futuro utópico, donde lo identitario se manifiesta como totalitario. Para ello no dudará en servirse de la propaganda (TV3, Catalunya Radio, RAC1 y periódicos afines y condescendientes), de la política lingüística y del adoctrinamiento en escuelas, institutos y universidades. “El separatismo es, sí, un movimiento fundamentalmente antimoderno”, dirá Savater, lo que en palabras de Daniel Gascón quedaría más o menos así:  “La caspa ha cambiado de bando”. Del orden político al psicoanalítico, de la avilantez y la insaciabilidad predatoria (del “España nos roba” al “nos vamos a quedar con todo lo vuestro, empezando por el 3%”), al narcisismo, que es la salida al mar del complejo de inferioridad y su consecuencia inmediata, el resentimiento, Savater no deja un solo rincón en su “donoso escrutinio”. Al fin y al cabo a los independentistas les mueve más que su sedicente amor a Cataluña o a Euzkadi su odio a España y todo lo español.

Y a modo de resumen, como buen pedagogo, este cuadro sinóptico con el que abrochará su panfleto: 1. El independentismo es antidemocrático: “Los portadores de derechos son los ciudadanos, no los territorios”. 2. Es retrógrado: “Porque plantea una ciudadanía basada en el terruño, en la identidad étnica, en la lengua única”. 3. Es antisocial: “El Estado social debe ser fuerte para no admitir más privilegios locales que los que pueden revertir en mayor bienestar para todos”. 4. Es dañino para la economía: En Japón una estampida de bancos y empresas como la que se produjo en Cataluña tras la DUI habría dado lugar al sepuku de todo el gobierno responsable. 5. Es desestabilizador: A río revuelto ganancia de los populistas, antisistemas y Putin. 6. Crea amargura y frustración: “El que pierde a sus compatriotas sufre algo más que un daño administrativo”. 7. Crea un peliogroso precedente: Sí, es Europa la que está en juego.

No es fácil reseñar un panfleto. Su fuerza está tanto en los hechos e ideas que expone como en el modo sucinto de defenderlas. Este, que se lee con avidez y gratitud, reclama de nosotros la acción. Por eso no se me ocurre otra manera mejor de terminar esta reseña que con una sola palabra: Pásalo.

    [Publicado en El País (Babelia) el 18 de noviembre de 2017)

17 de noviembre de 2017

La matraca

SE publica hoy en El País, y aquí, con un pequeño añadido en el último párrafo que llegó tarde para la edición de papel.

“Henos aquí de Pravia”, se dice en La venganza de don Mendo en un juego de palabras que los más jóvenes probablemente ya no entiendan. “Henos aquí de nuevo, donde dijimos”, podríamos decir nosotros en la astracanada que han urdido el Govern y su mojiganga. Pero aunque comprende uno que cuesta no tomarse a broma todo esto, es preciso dejar que las chirigotas y murgas de Cádiz hagan su trabajo, que en los próximos carnavales promete ser glorioso.

Tratemos el asunto con seriedad. No hubo choque de trenes, como anunciaban los agoreros, sino un solo tren embistiendo ciego contra los topes de la Constitución. No hubo algaradas sangrientas, no hubo multitudes impidiendo a la Guardia Civil desalojar al President y a sus consellers, no ardió Cataluña por encarcelar a nadie ni aplicar el 155, ni siquiera los tractoristas han metido la reja del arado en el asfalto de las autopistas, como deseaban. No ha pasado nada de esto, nada de todo aquello con lo que amenazaban si se hacía cumplir la ley. Sólo hemos visto un rosario de actos grotescos, churroreferendos, recuento de votos en las iglesias mientras la feligresía cantaba meliflua el himno de la Moreneta, votaciones secretas en el Parlament, alcaldes levantando sus varas como en un musical del Paralelo, “butifarradas por la dignidad” y, como final de traca, la huida de Puigdemont y parte de su gobierno a Bélgica con el propósito de fundar allí no se sabe si la República de Saló o la corte de Carlos VII. Les han dejado solos incluso quienes los empujaron a este formidable ridículo (bancos, grandes empresas y medios de comunicación afines y mediopensionistas), y a estas horas buscan desesperadamente cómo olvidarse y hacer olvidar su responsabilidad y su propio ridículo. ¿Cómo? Con frases de repertorio: “El poble de Catalunya”, “Todas las ideas son legítimas” y “La culpa de todo es de Puigdemont y Mariano Rajoy”. Ni hay “poble de Catalunya” (a día de hoy contamos al menos con dos “pobles”), ni todas las ideas son legítimas ni la misma responsabilidad tiene el que incumple la ley que el que la hace cumplir.

Pero volver a enzarzarse en las respuestas nos haría perder el tiempo, y de tiempo es precisamente de lo que ahora no andamos sobrados. Dentro de cuarenta días los catalanes están llamados a votar en unas elecciones autonómicas. Estas elecciones son cruciales, tanto que los golpistas han decidido concurrir a ellas, dejando en papel mojado su “matraca” (el presidiario que aplicó esta palabra al “procés” merecería el indulto por ello).

Podría suceder, desde luego, que en estas elecciones vuelva a ganar el independentismo. Entra dentro de lo posible, porque los que han  sostenido durante años ideas tan insolidarias, xenófobas, jactanciosas, tóxicas y narcisistas, blindados en instituciones y dinero público, no es probable que vayan a tener ahora una iluminación subitánea. En unos días no acabará lo que ha sido obra empeñada y tenaz de años. Al contrario. Es posible que algunos independentistas, al menos los más cínicos (o encanallados), reconozcan el desastre social y económico de sus políticas; es posible que otros, la facción de agrarios cejijuntos, alcancen al menos a avergonzarse del papelón que han hecho sus gobernantes capitalinos; y es posible que la mayoría haya respirado aliviada por salir del bucle: al fin y al cabo, a falta de uno o dos muertos el 1-O, el 155 y media docena de presos son una salida esperanzadora. Por todo ello, seguirán votando lo que han venido votando hasta hoy. Saben, desde luego, como Tejero, Armada o Milans, que han perdido, pero acaso sólo piensen en una política de tierra quemada. Parecen estar diciendo: “De acuerdo: no ha sido posible nuestra República, pero ahí os dejamos una Cataluña sin empresas, las familias rotas, la sociedad dividida y dos generaciones de escolares emponzoñadas”. Más o menos como Giménez Caballero al entrar en Barcelona con las tropas de Franco en 1939: “¿Cataluña? La maté porque era mía”. Porque lo que hoy por hoy han demostrado los independentistas, más que su amor a Cataluña, es su aborrecimiento a España y todo lo español (siempre les quedará el Camp Nou).

Oímos, no obstante, argüir por todas partes: “Si se encarcela a los golpistas (o no se libera a los encarcelados), será un error”. Una vez más “la estrategia del apaciguamiento” (AEspada), llevada al absurdo: si no favorecemos al nacionalismo, este se hará más fuerte. Lo cierto es, por el contrario, que hasta hoy el único diálogo que ha dado sus frutos ha sido el mantenido entre el juez Llarena y la señora Forcadell. Nunca la palabra cárcel ha sido tan persuasiva.

A raíz de las célebres cargas policiales del 1 de octubre en Barcelona, algunas personas “que no pensaban votar”, bajaron a hacerlo al ver las imágenes por televisión, como si se hubieran cargado de razón al verlas. ¿De razón? Alguien está viendo en telivisión, en directo, el saqueo del súper de su barrio. Eso exactamente estaba sucediendo en Cataluña el 1 de octubre, un numero elevado de ciudadanos estaba saqueando la democracia española, a manos llenas, felices con el botín. Nada ni nadie se les oponía: “¡Esto es una fiesta! ¡Lo estamos haciendo pacíficamente!”. Era cierto. Robar salía barato y podía hacerse sin riesgo. Al rato aparecieron, pocos para tanta turba, quienes trataron de impedir, con órdenes judiciales en la mano, los saqueos. Indignados, los saqueadores, se enfrentaron a ellos. Se negaban a interrumpirlos. Una anciana recibió un porrazo en la cabeza, un padre puso entre él y un policía a su hijo de dos años. Y la persona que miraba la televisión, horrorizada por ese niño (no por el padre), por la anciana (no por el delito que ella ayudaba a cometer), decidió bajar a la calle en ese instante y ponerse no del lado de los que pasaban apuros defendiendo la ley, sino de los saqueadores, saqueando él un poquito también, nada, una micra, como recuerdo. 

Sí, los resultados de estas elecciones son inciertos. Josep Borrell ha afirmado que si alguna vez en Cataluña el independentismo llega al 75%, tendremos un problema que habrá que resolver con un referéndum pactado. Admitamos que votamos todos los españoles. No lo duden: como en ese referéndum el resultado sería irrelevante para los independentistas (Cataluña es y será de por vida el 8% de los votantes de España), estos y cuantos esperan “cargarse de razón”, sintiéndose víctimas de la estadística, votarían por la independencia, convencidos de que un “ 60% de independentistas catalanes sería suficiente para arrastrar a nuevas fronteras al 40% restante, mientras que un 90% de españoles no lo es para mantener dentro de las de todos a un 2% de separatistas”, como dice FOvejero. Y por eso, aunque sepan que el independentismo es xenófobo, tóxico y por suerte inviable, en Cataluña votarán por él “incluso los que no pensaban hacerlo”, con tal de causar el mayor daño posible a España. Una vez más. Y lo harán, desde luego, pacíficamente, porque hasta hoy causar ese daño les ha salido gratis. Y eso acaso ocurra en las próximas elecciones.

Y henos de nuevo aquí, con la matraca.


12 de noviembre de 2017

El impostor

SIEMPRE he querido hacerlo, pero nunca me he atrevido. Al llegar a un aeropuerto y traspasar las puertas de la zona restringida, nos damos de bruces con la multitud de los que esperan, parientes, amigos, empleados... Esas puertas van bombeando, como olas, pasajeros de diferentes vuelos. A veces, la gente, cansada de esperar, pregunta con impaciencia a los que llegan: “¿Vienen ustedes de Nueva York, de Tel Aviv, de Buenos Aires?”. Entre esas gentes que esperan suele haber tres, cuatro, cinco que levantan un folio o una cartela donde se leen en bien visibles letras una siglas, una empresa, el nombre de una persona: “Mr. Fraser”, “TCC”, “Hotel Ritz”, “Señor Moltó”... Visten por lo general estos chóferes o subalternos trajes oscuros  a tono con la persona que vienen a buscar, que probablemente creerá ser, puesto  que vienen a recogerlo, muy importante.

La idea se me ocurrió hace años, en un viaje a París. Había ese día una huelga de taxis y transportes y el caos en el Charles De Gaulle era completo. En la zona de espera vi varios de esos tipos y entre ellos uno con un “Sr. García”. Me dije: “Mira por dónde alguien me va a llevar al centro; siempre podré decir que a mí también me esperaban para llevarme al hotel”. Entonces se me ocurrió: así podría empezar una novela, alguien llega a una ciudad y se hace pasar por otro y quienes lo esperan lo toman por quien no es, y el enredo continúa. El cine abordó este argumento en una película hilarante, Bienvenido Mr. Chance (Peter Sellers). En ella un simple jardinero acaba de consejero del presidente de los Estados Unidos, quien lo toma por un hombre prudente y sagaz, aunque sólo es un hombre medio tonto, cuya única virtud es hablar poco, no decir nada y dejar que los demás se lo interpreten.

Bien, yo nunca me he atrevido a hacerme pasar por una de esas personas a las que esperan en los aeropuertos, no he tenido esa audacia. Pero hoy sé que otros lo han hecho, otros lo hacen de continuo, mientras los interpretamos. No hay duda. La mitad de los que ocupan un cargo de responsabilidad son unos impostores. Se han presentado diciendo ser los que no son, y todos les creemos. Sólo así puede explicarse su contumaz incompetencia, blindada en la sangre fría con la que llevan a cabo su sostenida estafa, imperturbables.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 12 de noviembre de 2017]

6 de noviembre de 2017

Dos en una

ESCRIBO este artículo en el Ave Madrid-Barcelona. Son las siete de la mañana. No hay vez que no haga este trayecto, o el inverso, que no me admire y agradezca esta obra de ingeniería mecánica y humana: unir dos ciudades tan importantes, dos comunidades hermanas, dos modos singulares y valiosos de entender la vida. No sé qué habrá ocurrido en España y en Cataluña cuando este artículo se publique. Nadie lo sabe. Los cuidados se han hecho sin sosiego y hemos vivido los últimos días con el alma en vilo. Ni siquiera sé si usted, que lee este artículo, va a seguir haciéndolo cuando sepa que estoy yendo a Barcelona a la manifestación del 8 de octubre  a favor de la Constitución, gracias a la cual pudo llevarse a cabo la obra de ingeniería política que nos ha permitido conocer el periodo más próspero y pacífico de toda nuestra historia. 

No se apure. No voy a hablarle de política. Raramente lo ha hecho uno en esta página.  He tratado siempre de ser respetuoso con su mañana de domingo. También hoy, si acaso le ha disgustado saber a qué estoy yendo esta mañana primaveral de otoño a Barcelona. Mi incertidumbre es completa. En los últimos días se han ido de Cataluña sus bancos y empresas más importantes. La editorial en la que he publicado una gran parte de mis libros, Planeta, ha anunciado que cambiará su sede si se conoce mañana, pasado, como está previsto, una declaración unilateral de independencia. Nadie sabe qué sucederá. La preocupación y la angustia persisten. Va uno a esta manifestación con el ánimo sombrío. Sé que apenas seremos cuatro gatos en una terra incognita, defendiendo ideas que han sido hostilizadas de manera beligerante y mendaz desde hace mucho tiempo. No importa. Voy feliz, como cuando vuelvo a casa.

(...) Son las siete de la tarde y termino este artículo en el Ave Barcelona-Madrid. Mis amigos me decían, incrédulos: “Hombre de poca fe”. De las tres manifestaciones masivas en las que he participado (23F, Miguel Ángel Blanco y 11M), esta ha sido la más importante. Era la más difícil, porque era la más incierta. Emocionaba la riada de los barrios obreros de la ciudad. Hoy los gobernantes nacionalistas están de enhorabuena: donde decían que había un solo pueblo, hay por lo menos dos que forman una sola comunidad de ciudadanos libres e iguales. Y ojalá este artículo se haya quedado viejo porque ya no haga falta.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 5 de noviembre de 2017]

29 de octubre de 2017

Con los ojos abiertos

Tras una regañina, un muchacho, al que esta le ha parecido profundamente injusta, se sube, preso de la ira y como protesta, a un corpulento árbol. Así comienza una de las novelas más prodigiosas de nuestro tiempo. Tras ese inicio fulgurante, Italo Calvino, su autor, nos contará la vida del que llegará a ser “el barón rampante”, alguien que llegó a una edad avanzada sin bajarse del guindo en sentido literal y metafórico ni de otros árboles a los que llegaba a través de sus copas. Podría creerse un argumento artificioso, pero lo cierto es que el lector acaba aceptando todo lo que le ocurre a ese excéntrico personaje como algo que no podría haber sucedido de otro modo.

No es fácil hallar un buen argumento. Pero la realidad está sobrados de ellos. “Todo comenzó hace 28 años cuando  Carmen Jiménez fingió una lesión ocular que le privó de la visión por completo”, nos informaba un periódico navarro. Al parecer se inventó tal enfermedad porque, según aseguró, “estaba harta de ver a la gente y pararme a saludar, nunca he sido muy social y haciéndome pasar por ciega he evitado muchos compromisos sociales”. Familiares y amigos llevaban años sospechando algo, pero “el problema al que se enfrenta ahora la mujer no es a la desconfianza de su marido y sus familiares, sino a que durante el tiempo que se pasó fingiendo, la mujer ha recibido ayuda económica de algunas organizaciones y ahora se tendrá que enfrentar a la justicia”.

Días después se divulgada, parece que se ha confirmado que la noticia es falsa, pero la semilla de novela ya está sembrada. Comprende uno perfectamente a esa Carmen Jiménez, real o ficticia. Muchas y graves cosas están sucediendo en España, muchas y graves, como una corneja agorera, se ciernen sobre Europa y el mundo. La alternativa que tenemos es fingir que no vemos o hacer la vista gorda (¿de dónde procederá esa expresión tan surrealista?). “Las cosas que hemos visto”, dice un Falstaff, nostálgico y desengañado. “Y cosas veredes, amigo Sancho, que harán hablar a las piedras” es la frase que pronunció un don Quijote tan apócrifo como la señora Jiménez... ¿Qué será mejor? Una mayoría de españoles fingen hoy no ver ni a los ciegos ni a los que hacen la vista gorda. Gran sintoísmo. Hoy un escritor del côté de Galdós es afortunado si le dejan mantener los ojos abiertos.

  [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 29 de octubre de 2017]

28 de octubre de 2017

Mañana, domingo 29 de octubre, manifestación en Barcelona

Convocada por Sociedad Civil Catalana, mañana, bajo el lema "Todxs somos Cataluña", en Barcelona a favor de la Constitución y contra los golpistas, bajo pabellón español y la señera.


Y a propósito de banderas. Uno de los tics progres es ese de "yo no soy de banderas" o "para mí todas las banderas son lo mismo". 
Cuando Franco, muchos progres repetían: "yo no veo la televisión", aunque lo cierto es que la veían de una manera vergonzante. Hasta que salieron de ese armario y reconocieron con naturalidad que ver la televisión no tenía por qué ser algo franquista (como tampoco lo eran Cervantes, Santa Teresa o Azorín, Galdós o Baroja, sólo porque se estudiaran en los libros de textos circulados durante el franquismo).
Yo estoy muy gusto junto a una bandera española. No es contagiosa ni me hace nacionalista. Y simboliza todo aquello que nos ha hecho ciudadanos libres e iguales.
Las banderas son como el colesterol, unas son buenas y otras malas. Algunas ni siquiera son respetables  En el París ocupado no significaba lo mismo una bandera nazi y otra francesa, no es lo mismo la confederada que la unionista y, hoy, no es igual la constitucional que la estrellada o la republicana, la bandera pirata que la blanca, etc. 
Mañana se verán en las calles de Barcelona dos banderas constitucionales que representan lo mejor de España y Cataluña. Ahora únicamente hay que esperar que los progres que dicen que “hemos dejado la bandera a la derecha”, se animen y la saquen del armario (también en el chino las dan baratas). Porque las banderas sólo son banderas cuando las da el aire.
Todo lo demás, el relato de lo que ha sucedido estos últimos días, quede para esa novela galdosiana titulada La sagrada familia, cuyo penúltimo capitulo debería llevar el título de aquella de John Kennedy Toole: La conjura de los necios. Del mayor de todos ellos, El Empecinado, se ha anuncia una arenga hoy a las 14:30 grabada en Gerona, pero con los antecedentes de estos días a saber si será a las 14:30 y desde Gerona.
(...) Ya la ha echado, leída y breve. No me ha quedado claro si ha dicho "nos rendimos" o "vamos a seguir siendo nosotros mismos".





15 de octubre de 2017

La vida buena

“A lo que usted dice con razón que «cada cual debe dar a su propia vida una importancia infinita» llamamos los viejos krausistas «el deber que cada cual tiene de hacer de su propia vida una obra de arte»”.  Se lo escribe don Manuel Bartolomé Cossío a Gregorio Marañón en una carta. Cuando lo escribió todo el mundo tenía una idea más o menos aproximada de lo que era una obra de arte, pero hoy día, tal y como se han puesto las cosas, no estoy seguro de que pudiéramos suscribirlo. De hecho el noventainueve por ciento de las que pasan por obras de arte, son churros de dos perras. Pero sabemos a qué se refería Cossío: la suma de verdad y belleza da como resultado la bondad. ¿Y en qué se traducía esto, cómo modificaba la vida corriente? En el cultivo de un puñado de virtudes personales, civiles, políticas: el aseo personal, el cuidado y guarda de los bienes comunes, y el respeto a las ideas y sentimientos de los demás así como la defensa cerrada de los principios de la ilustración: nadie es más que nadie.

Por esa razón Cossío y Giner, su maestro, fundadores de la Institución Libre de Enseñanza, pusieron el mayor empeño en la instrucción de lo más chicos e indefensos, a quienes enseñaban, en primer lugar, la diferencia entre la vida buena y la buena vida, entre ir a más o ir a menos, entre lo importante y lo superfluo. Frente al adoctrinamiento, la persuasión y el discernir perpetuo. Fueron los primeros pedagogos modernos. Curas y frailes, hasta entonces monopolistas de la enseñanza, los combatieron con todo, incluido, cuando pudieron, un golpe de Estado. 

En Las armas y las letras se reproducen algunas fotos tenebrosas de niños de corta edad desfilando con el puño levantado o saludando brazo en alto en los años más tristes de la historia de España. Durante el franquismo, antes de entrar en clase, se hacía formar a los alumnos de los colegios públicos y cantar el Cara al sol y dar, al final, los “una, grande y libre” de rigor. Creía uno que aquellos tiempos siniestros no volverían. Han vuelto. Los periódicos han reproducido algunas fotos de niños en labores de agitprop. Sus padres y maestros les han prometido una buena vida, de diseño, acaso porque están ellos muy lejos de conseguir para sí mismos una vida buena, una verdadera obra de arte. 

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 15 de octubre de 2017]

9 de octubre de 2017

Barrios de Luna

EL pantano de Barrios de Luna, en León, está seco por primera vez desde que empezó a llenarse en 1951. Cubrió dieciséis pueblos, entre ellos ese Barrios de Luna, a los pies de la presa. Uno de los más bellos romances de la lengua castellana fue escrito en honor del Duero y todos sus afluentes. Su tercer verso nada tiene que envidiar al famoso del emperador Adriano (animula vagula blandula, “mínima alma mía, vaga y flotante”), ni el poema al catálogo de las naves de Homero. Seguro que lo recuerdan. Si no, búsquenlo en youtube. Existe registro de su autor, Miguel de Unamuno, recitándolo. Impresiona asistir a ese momento, eterno y renovado: “Arlazón, Carrión, Pisuerga,/ Tormes, Águeda, mi Duero. / Lígrimos, lánguidos, íntimos, / espejando claros cielos / abrevando pardos campos, / susurrando romanceros”. Permítanme que enumere aquí el nombre de esos dieciséis pueblos del antiguo condado de Luna. Media Edad Media está enterrada con ellos, media Edad Media acaba de resurgir del fondo: Arrévalo, Campo de Luna, La Canela, Casasola, Cosera, Lagüelles, Láncara de Luna, Miñera, Mirantes de Luna, El Molinón, Oblanca, San Pedro de Luna, Santa Eulalia de las Manzanas, Trabanco, Truva y Ventas de Mallo. Lígrimos, lánguidos, íntimos nombres de la lengua leonesa, de la lengua de mi infancia.

Los habitantes de esos pueblos, al represar las aceradas aguas de aquellas peñas en 1951, cargaron sus enseres en carros y buscaron donde asentarse. Dejaron atrás todo, hasta sus muertos. A Manzaneda de Torío llegó una de esas familias que desde entonces trenzó su historia con la nuestra. 

Las fotografías de ese pantano seco, como tantos otros de España, cuarteada en sus limos, son desoladoras. Recuerdo de niño haber entrado en el lavadero de Caldas de Luna,  de aguas termales. En él lavaban las mujeres la ropa. Ese día no había nadie. Un espacio mínimo también, como el alma, angosto y visigodo, de piedra seca, iluminado por un ventanuco y el hueco de la entrada. Al irrumpir en él se levantó un millón de mariposas blancas. Un millón, ni una menos. Nadie ha visto jamás un fulgor parecido, las mariposas pequeñitas, blancas, agitándose, temblorosas, en un rayo de sol, sin encontrar la salida, como copos de primavera. Cuando el clima cambie del todo, ¿adónde iremos? ¿Con qué bueyes?

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 9 de octubre de 2017]

7 de octubre de 2017

Xenofobia en las dos direcciones

La ANC, que capitanea el golpe de Estado en Cataluña, ha pedido a sus parciales que el domingo día 8 no salgan de sus casas, para restar en lo posible porcentajes de participación involuntaria en la manifestación que ha convocado Sociedad Civil de Cataluña en defensa de la Constitución y las libertades democráticas. Con ello confirman el carácter xenófobo de los nacionalistas. Son xenófobos en las dos direcciones: hacia afuera, expulsando a quienes tratan de defender la libertad e igualdad de todos los ciudadanos, y hacia dentro y contra sí mismos, como los quistes, para evitar que la libertad y la igualdad los contamine.
De ello hablan este opotunísimo artículo de Cayetana Álvarez de Toledo. Y este de Fernando Savater, sonrisa incluida para un flaubertiano campeonato de lugares comunes.
Nos vemos en Barcelona. Y por supuesto en la calle. A cuerpo gentil.

5 de octubre de 2017

Mediación y el nieto de Juan de Mairena

LA única mediación entre ciudadanos libres es la ley.

Parece mentira que haya tenido que venir Felipe VI a recordarlo (en primer lugar a los políticos... y a todos).

Tampoco echen en saco roto esta entrevista con Alfonso Guerra, el nieto de Juan de Mairena. Verdades del barquero: la verdad es la verdad, la diga Agamenón... o su barquero.

http://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/audios-podcast/entrevistas/alfonso-guerra-el-psoe-tiene-que-votar-a-favor-de-la-aplicacion-del-155_2017100459d48f3d0cf2304a2738a576.html

3 de octubre de 2017

Por la Constitución: libres e iguales

"LIBRES e Iguales llama a todos los demócratas españoles a que viajen el próximo domingo a Barcelona para apoyar la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana, a las 12 horas, en la Plaza Urquinaona. En defensa de la libertad, la igualdad y la fraternidad."

1 de octubre de 2017

Basurilla virtual

HEMOS hecho, y mantenemos gustosos, una sociedad virtual. Al día siguiente de conocerse los resultados del Brexit, muchos de los que habían votado a favor de la salida de Inglaterra de la Unión Europea, pedían un nuevo referéndum, como la repetición de un gol, descontentos, sorprendidos y en cierto modo irritados por un resultado del que sólo ellos eran responsables. No creían que la cosa fuera tan en serio. Volvió a suceder en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Los que se quedaron en casa para no votar a Hilary Clinton, finos analistas políticos, no podían creer que, contra todo pronóstico, hubiera ganado Donald Trump. Ah, si se les diera una moviola, esa vez acertarían. En vista de que el tiempo es una máquina inexorable, y no pueden volver atrás, ya todo lo fían de un error de Trump o un impeachment que ponga fin a la partida de manera satisfactoria para el jugador.

La vida como un videojuego. Alguien ha patentado uno que simula los quince minutos previos de un atentado etarra. En él, el jugador puede adoptar todos los puntos de vista: el del guardia civil, el de la víctima y el del asesino etarra. La parte de la sociedad no idiotizada aún del todo o con memoria de lo que ha sucedido en el País Vasco en los últimos cuarenta años, ha reaccionado desolada. El  autor del vídeo ha declarado que no lo ha hecho con mala intención, pero anuncia que tras la versión inglesa, vendrá una en vascuence y otra en castellano. Maite Pagaza, hermana de un asesinado por Eta y una bellísima persona, intervino en el debate: “Quiero creer que ese chico no lo ha hecho con mala intención, pero es tremendo que alguien piense que es lo mismo morir que matar”. 

A ese joven, sin duda aún en minoría de edad mental, habría que explicárselo con otros ejemplos: un videojuego con los quince minutos previos a una violación, para que el jugador experimente lo que siente la víctima y el violador, etc. Sí, hemos llegado a vivir en una sociedad en la que parece que ninguna de nuestras acciones tendrá consecuencias morales, políticas, humanas. Podremos, en el último momento, apretar un botón, dar marcha atrás, y hacer que la ficción suceda de otra manera más a nuestro gusto. Todo antes que reconocer que en la realidad nos hemos convertido en basurilla.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 1 de Octubre de 2017

30 de septiembre de 2017

Sigue la novela galdosiana

"La del alba sería cuando se detuvo al sedicioso Govern y a la presidenta y demás miembros de la Mesa del Parlament. No esperaron a que amaneciera. Era el gran día. Diferentes corchetes de las fuerzas constitucionales los encontraron en sus casas, algunos aún en la cama. Ninguno de ellos opuso resistencia. El President, ronco de haber gritado la víspera, "vamos a cambiar la historia", fue incluso más obsequioso: "¿Quieren ustedes tomar alguna cosa?", preguntó a los guardias civiles. Se habría dicho que estaba no sólo esperándolo, sino deseándolo, para salir de aquel mal paso. De sus casas se los llevaron a diversas dependencias, donde aguardaron que todo transcurriera tranquilamente, preparando, quien más quien menos, una gran frase para la posteridad, para pronunciarla en cuanto se vieran libres, sin sospechar que a algunos les esperaban de tres a quince años de cárcel".

29 de septiembre de 2017

La Sagrada Familia (novela)

ME pregunto, igual que otros entusiastas de los Episodios nacionales, cómo novelaría Galdós los acontecimientos presentes y qué título le daría a esta entrega. Es imposible arrogarse el talento de don Benito, pero no hubiera sido extraño que lo titulara así: La Sagrada Familia, el antifaz con el que hemos sabido hoy que operaba la familia del Presidente de la Generalidad Jordi Pujol en el paraíso fiscal andorrano. La realidad siempre supera al arte (véase, si no, a su sucesor, Artur Mas, retando jactancioso a las cámaras de tv el 9N: "mírenme a mí, yo soy el único responsable", para acabar tres años más tarde, hace una semana, sollozando ante las mismas cámaras: "fuimos nueve quienes nos pusimos delante de dos millones de catalanes, y no es justo que paguemos sólo nosotros con nuestro patrimonio; por favor, dennos algo". La escena fue mucho más simpática cuando Lola Flores, multada por Hacienda, pidió una peseta a cada español para salir de aquel atolladero).
¿Y empezar? ¿Cómo empezaría Galdós esa entrega titulada La Sagrada Familia? Supongamos que así: 
"Todo empezó con un "España nos roba" que sólo encubría, cuando no quedaba ningún 3% más que robar en Cataluña, un "Vamos a robar a España", aprestándose desde ese día a saquear su soberanía, sus libertades, la igualdad de sus ciudadanos, su Constitución, sus leyes, y, claro, la parte privilegiada de su pib...".

25 de septiembre de 2017

Legal y pactado

ESTO entienden el Govern golpista y sus tramas civiles por legal y pactado:

Si gana el sí, tú pierdes; si gana el no, yo no puedo perder.
si no quieres que te lo quite por la fuerza (que no tengo), pactamos para que me lo des (aunque no quieras).
Si gano yo, pues, yo gano. Y si pierdo: tablas ("ni vencedores ni vencidos", de hb-bildu a podemos, pasando por Meritxell Batet y el psoe).




Maquillaje

“Macron ha gastado 26000 euros en maquillaje durante los primeros cien días de su mandato”. La noticia, circulada en todos los periódicos del mundo, ha producido consternación en Francia. De haberse publicado el 28 de diciembre, se habría tomado por una inocentada. No hay en ella un átomo de ficción, sin embargo. El Elíseo se ha hecho cargo de la factura y ha prometido reducirla. Sarkozy pagaba 8000 euros ¡al mes! a su maquilladora, Holland redujo esa cantidad a 6000 y ahora sabemos que Macron la ha subido a casi 9000. No puede ser.

Vaya que sí. El maquillaje es parte de la política actual. No sabemos cuál fue la cuenta que le pasó su dentista a otro presidente francés, François Mitterand, pero hasta que este no se limó las puntas de sus caninos, que le daban un preocupante parecido con el conde Drácula, no ganó las elecciones presidenciales. Entendemos, no obstante, que los franceses hayan empalidecido con la noticia. Macron, presentado como salvador no sólo de Francia, sino de Europa, devolvió a la actualidad el nombre de Napoleón, pero nadie puede imaginar que este usara sombra de ojos ni siquiera el día de su coronación como emperador. 

La política ha cambiado. Lo que gasta Macron en polvos de arroz es menos que lo que pasa Trump a su peluquero o lo que paga Putin al que le suministra los esteroides. Seguro. La propaganda es el maquillaje de la política, y el maquillaje, lo que hace que no parezca propaganda. Basta mirar la infografía nazi y soviética, indistinguible; hasta el mensaje a menudo era el mismo. Durante la guerra civil española un joven pintor se enfrentó con el entonces todopoderoso Director General de Bellas Artes, un feroz estalinista, a cuenta de los carteles que se estaban haciendo. Al joven le parecía triste que se defendiera a la República como el que anuncia jabón o nitratos de Chile. Para él eso encerraba una mentira y un fraude. Pero así es la propaganda, así es el maquillaje, así es la mala política. Apariencias y espectáculo. Resultaba difícil entender que se aplaudiera el paso de los féretros con víctimas de Eta, y ahora, que se frivolice una manifestación antiterrorista con reclamos y logos que parecen de una agencia de viajes publicitando una ciudad. Porque en algunas cosas importantes (un acto de duelo, por ejemplo) la propaganda, el diseño y el  maquillaje salen sobrando.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 24 de septiembre de 2017]

23 de septiembre de 2017

Cómo hemos llegado a esto: los detalles exactos

Para no hablar (ni pensar a bulto), estos dos textos. Los dos de ahora mismo. Uno, del filósofo JLPardo, en El País. Otro, de Mikel Arteta (doctor en Ciencias Políticas que ha trabajado como secretario de Maite Pagazaurtundúa), aparecido en Fbook y que responde a lo que Stendhal llamaba "los detalles exactos":

"Algunos me vuelven por aquí sobre la sentencia del Estatut... Aprovecho para copiar algunas notas del libro de Alonso, "El catalanismo: del éxito al éxtasis", para recordar la secuencia. Son de uso personal, no esperen redacción.
Agitaciones 2009-2011
2009 es año bisagra: año -5 en la historia natural
1) Escándalo de la casa de los Pujol: Oriol se escapa por el aliviadero identitario alegando que es “un nuevo ataque al país”
Montilla: “el cumplimiento íntegro del Estatut chocará con resistencias e incomprensiones, pero nada impedirá que convirtamos en hechos nuestra voluntad de autogobierno.

2) 26/09/2009: Editorial conjunto titulado “la dignidad de Catalunya”. Clave según el Enfoque de los Problemas Sociales (EPS).
Juliana justificó una conducta performativa que funcionó como profecía autocumplida: “los periódicos decidimos tomar una posición clara. Sería recomendable leer ese editorial para no rasgarnos las vestiduras. Con muy buena intención se avisaba en ese texto que la situación de Cataluña se podría complicar, como así ha sido” (El Faro de Vigo, 31/08/2014)
El editorial contribuyó a enmarcar la situación, colocando a Cataluña como sujeto central, impregnado de victimismo por una identidad maltratada. Léxico agónico: dilema, cerrojazo, enroque, hartazgo, obsesivo escrutinio, cirugías de hierro, postración. Llamada a la movilización y amenaza: “si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable”.

Al día siguiente en la Vanguardia: “Movilización cívica en defensa del Estatut”. 1. “al editorial se suman políticos, patronales, sindicatos, colegios profesionales, entidades….”; 2. “El constitucional despacha en dos horas el pleno por el Estatut”
Maragall: “El editorial está bien planteado porque ja n’hi ha prou. Ha llegado el momento del diguem no a la arrogancia y organizar la reacción catalana”
3) Garzón imputa a 11 personas del PSC, PP, CIU implicadas en el “caso Pretoria”. Laporta (que fue condenado en 2013 por el Supremo junto a 7 exdirectivos del Barça), presidente del Barça responde: “están matando a Cataluña y tenemos que reaccionar”
Javier Pradera (El País, 16/12/2009): “parece más probable que el clima populista donde tratan de medrar personajes tan inquietantes como Joan Laporta (…) sea consecuencia de la pérdida de prestigio de unos partidos recorridos por el fantasma de la corrupción” (145)
2010 (año -4)

-Rahola: “la caza del catalán está bien vista en el coto español y da réditos a estos bocazas”. (La Vanguardia, 26/01/2020)
-Ferrán Requejo: “en Cataluña ha ido calando la idea de que nos toman el pelo” (El País, 28/04/2012)
-Montilla: “No hay sentencia que pueda juzgar los sentimientos de los ciudadanos de Catalunya” (05/05/2010)

4) 28 de junio de 2010: Sentencia sobre el Estatut en el TC, aprobada por 6 contra 5. Anula 14 artículos e interpreta otros 27; desestima el recurso de inconstitucionalidad en todo lo demás. 

Prensa nacional: “El Constitucional avala el Estatut pero niega validez al término nación” (El País, 29/06/2010)
Solozábal: “Esta sentencia consolida el desarrollo del Estado autonómico, tal como ha tenido lugar hasta este momento (…) pero el pronunciamiento del TC inaugura un segundo momento de nuestra forma política que no es de negación sino de superación de lo recorrido” (El País, 30/06/2010)
Tajadura: “la sentencia garantiza el máximo autogobierno que Cataluña ha tenido en su historia”


Prensa catalana, impone una lectura desde el editorial conjunto: Oriol Pujol (Portavoz de CIU en el Parlamento: “la mutilación es grave, muy grave” (El País, 04/07/2010)
-Manifestación convocada por Omnium y encabeza por Montilla, con una senyera de 250 metros.
-Quim Monzó: “una Castellana y media”; “los lazos con España se han podrido”

Ruiz Soroa: El Correo, 13/07/2010 Afirma que la lo que la Sentencia anula o reinterpreta era de una inconstitucionalidad flagrante y que por tanto cabe entenderla “más como un espaldarazo que como un rechazo al nuevo Estatut. Y, sin embargo, más de un millón de catalanes han salido a la calle a gritar porque se sienten heridos. ¿Cómo explicarlo? De nuevo, por lo mismo: por las necesidades inmediatas y puntuales de una clase política que ha optado por la huida hacia adelante, en un proceso alocado de ‘a ver quién la dice más gorda’”
El mismo TC declaró inconstitucional el art. 51 del Estatuto de Andalucía relativo al traspaso de competencias sobre el Guadalquivir. También hubo protestas por el “recorte brutal”, pero se aplacaron con el tiempo, sin editorial conjunto. (El País, 17/11/2011)
5) la opción soberanista recaba un 24% según encuestas (El País, 30/07/2010). Mas pide ante los industriales el fin del “café para todos” y reclama el concierto económico. Declara en otro sitio “estamos instalados más en el abuso que en la solidaridad” (el País, 23/11/2010)
2011 (año -3) el PSC pierde el Gobierno de Barcelona tras 32 años (y empezará un declive imparable). 
6) Todavía ni reclamaciones de independencia ni de derecho a decidir. Se protesta porque una sentencia obliga a implantar el castellano como lengua vehicular
7) 15-M fue una protesta que el nacionalismo catalán acabó derivando por la vía identitaria. No había señeras y Carod les conminó a marcharse a mear a España.
Junqueras: “entre derecha e izquierda, izquierda; y entre izquierda y país, país” (Público, 09/10/2011)
Epifanías: 2012-2014:

2012 (años – 2) 
8) 17 julio: XVI premio Ramón Trias Fargas de ensayo político: De la nación al Estado, de Iván Serrano (2013)

9) 11/09 Manifestación de la Diada: 600.000 personas según el Gobierno y el País. 1.600.000 según Mossos y Guardia Urbana. 2 millones según la convocante ANC.
Ramoneda: “la recurrente confrontación entre el nacionalismo español y el nacionalismo catalán […] ha sido expresión de la eterna incomprensión entre España y Cataluña y motor de desafección. Treinta años después, el Estado de las autonomías no ha resuelto el problema de la inserción de Cataluña en España” (13/11/2012)
El Estatut ha dejado paso a otra formulación, como predice el EPS. Permanecerá lo reutilizable para deslegitimar al TC y la agudización de los recortes será absorbida por la emulsión identitaria.
10) el 27/09 La izquierda obliga a Mas a hablar de recortes; pero lo contraprograma con la resolución 742/IX para impulsar una consulta soberanista con el apoyo de CIU, ERC, ICV, y Solidaritat

11) Elecciones de 25N. CIU y PSC pierden votos en beneficio de ERC, que dobla resultados de 2010.
Forcadell: “el primer paso fue la Diada, el segundo, el 25-N y el tercero será el referéndum de autodeterminación” (p. 154)

2013, año-1. 

12) Comisión de Conmemoraciones para impulsar los actos del Tricentenario, para divulgar la memoria de la guerra de Secesión:
-Agustí Colomines (historiador y director de la Fundación Catdem vinculada a CDC);  
-Joan Baptista Culla y Clará, historiador y colaborador del Ateneo y cuñado de Pujol; 
-Pilar Rahola, filóloga, tertuliana y ex de varios partidos
-Josep Maria Solé y Sabaté, historiador y exdirector del Museo de Historia de Cataluña
-Salvador Giner, persona de reconocimiento prestigio en el sector de la sociología
-Muriel Casals, la presidenta de Òmnium


13) 3 enero. Primera reunión del Gobierno de la Generalitat: se aprueba la creación del Consell Assesor per la Transició Nacional (CATN)
3 ejes del plan de gobierno de la Generalitat para 2013-2016: la recuperación económica, la cohesión social y la transición nacional


14) 23 enero El Parlamento catalán aprueba una declaración de soberanía: Cataluña “es un sujeto político y jurídico soberano” y acuerda “iniciar el proceso para hacer efectivo el derecho a decidir”. Pieza más importante tras el editorial conjunto.
Entre los argumentos se citan las manifestaciones y lemas de 2010 y 2012

15)16 abril, la TV3 emite el documental “Pujol/Catalunya. El consell de guerra”, un documental que costó 8 veces más de lo habitual y cuya programación coincidió con la declaración de Orial sobre el caso de las ITV (P. 157)

16) En mayo, el Parlamento crea la Comisión del Derecho a decidir con el cometido de “analizar todas las alternativas”
17) julio. Consejo Nacional de ERC, donde se aprueba la ponencia que marca el camino a la secesión


18) 11/09 Diada. Forcadell: “No queremos ni podemos esperar más. La consulta está comprometida para 2014 y no para 2016”
19) 12/09 Carles Boix, catedrático de Ciencia Política en Princeton, da una conferencia en el Ayuntamiento de Barcelona:
“La salida que antes era pura rauxa se ha convertido en el camino más racional. Es el camino que se ha intuido y se demanda y que por fin las élites políticas, ustedes, unos rápidamente, otros con más lentitud de lo que yo y muchos desearíamos, ha comenzado a entender. El catalanismo […] puede finalmente dejar de existir y dedicarse, en cambio, a conducir a este país a la soberanía que un día perdió. [Vivimos un momento de expectación y de ilusión]. La ilusión de que la libertad puede volver a ser completa como querían los barceloneses de 1714 y de todas las generaciones que se han sucedido desde entonces” (p. 159)


20) 12 de diciembre 2013: Mas anuncia la fecha para la consulta y las dos preguntas: 1) “¿Quiere que Cataluña sea un estado?”; 2) “En caso afirmativo, ¿qué sea independiente?”
Ese mismo día comienza el Simposio “España contra Catalunya: una mirada histórica (1714-2014). La Academia se incorpora al triángulo sociedad civil- política, mediante el directo del Centro de Historia Contemporánea de Cataluña y presidente de la Sociedad de Estudios Históricos y ex miembro del PSC (Jaume Sobrequés i Callicó)

2014, año cero (“Ara és l’hora) Omnium marca el compás

21) Muriel Casals (en contraportada del calendario de Omnium):
“El 2014 és un any especial per a tots nosaltres. Els ciutadans catalans i els nostres amics recordarem que fa 300 anys vàrem sofrir una dura derrota militar seguida per una repressió molt cruel, certament. Perà és encara més cert que estem vivent un any d’emocions intenses; som en un procés de recuperació del millor del nostre passat que, sumat a la força de la mobilització, ens ajuda a construir el futur”

22) 16 de enero. El Parlamento catalán vota por mayoría (87 de 135) una proposición de ley para pedir al Congreso la delegación de la competencia para celebrar un referéndum
Al final usarán el Registro de la Población de Cataluña porque el censo es propiedad del Estado; Mas promete sacar las urnas el 9-N para proclamar la independencia como tarde el 23 de abril de 2015
23) el 22/03/2014 el TC anula por unanimidad la resolución que confería a Cataluña “carácter de sujeto político y jurídico soberano”
24) julio. Se aprueba la ley de consultas; en agosto Mas destina 20 funcionarios para preparar la logística de la consulta
25) el 25 de julio Pujol confiesa un fraude fiscal que ha durado tres décadas. Los Pujol se consideran víctimas de una persecución organizada por la Moncloa. (eldiario.es, 12/09/2014)
26) En agosto, surge tensión entre el soberanismo cuando Mas plantea aplazar la consulta. Unió marca distancias.
27) Decálogo de Sergi Picazo, en Critic

28) 11/09 Diada. La Vanguardia le dedica 12 páginas “No es fácil trasladar 1714 a las categorías actuales”…. “Pero hay una savia y un aliento que vienen de 1714”.
Punt Avui y otros medios ofrecen catálogos que abundan en el fetichismo del número, en la cantidad, en la mayoría (no en la melior pars) El País: “Un éxito movilizador no valida un proyecto”

29) 19/09 Se aprueba la ley de consultas. Incluido el PSC que niega que sirva para el 9N. Firmará el decreto otro día estratégico, el de la obscena comparecencia de Pujol en el Parlamento para hablar de sus cuentas foráneas. Pujol no aclaró nada y sólo habló de los 140 millones de pesetas, pero CIU se mostró complaciente y ERC deferencial.
Así es como Mas desplazó a las tinieblas de la atención el asunto de las oscuridades financieras.

 Toda esta historia pone en evidencia la dominancia de la historia sociológica sobre la historia natural. 
 Como predice el EPS, se acaba lejos de la formulación original de la cuestión catalana. “Ahora es la independencia, que remata la transición, que se impone con necesidad lógica una vez asentado el axioma de España contra Cataluña”
 El análisis sociológico del “proceso” descubre 3 estratos acumulativos:  
-20 años de socialización (nacionalización blanda de la sociedad) pujolista; 
-Envite del tripartido (septenato) como maniobra de distracción que aupa a ERC
-Hundimiento del PSC y paroxismo independentista: rivalidades entre los adalides de la catalanidad
Y como sujeta libros siempre Pujol: primero externalizando el desfalco de Banca Catalana sobre el supuesto odio a Cataluña; y al final tartamudeando sobre sus cuentas extranjeras.

“Las hebras paralelas de la doble hélice: la cumbre de Tagamanent para descubrir el legado ancestral de la patria y el cráter de Andorra para expatriar la supuesta herencia paterna, a buen recaudo bajo las barras de la bandera.” (167)




22 de septiembre de 2017

Montaigne para demócratas

EN estos momentos no viene mal asomarse a los Ensayos (que debiéramos retitular por Ensayos íntimos o Ensayo de una intimidad). Claro que los que debieran leer esta cita, no la leerán, y a los que la lean, probablemente no les haga falta, porque ya la conocen.

"Nada oprime al Estado, sino la innovación. Sólo el cambio da forma a la injusticia y a la tiranía. Cuando alguna pieza se descompone, se la puede apuntalar. Podemos oponernos a que la alteración y corrupción natural de todas las cosas nos aleje demasiado de nuestros inicios y principios. Pero intentar refundir una masa tan grande, y cambiar los cimientos de tamaña construcción, es tarea propia de quienes para limpiar borran, de quienes pretenden corregir los defectos particulares mediante la confusión universal, y curar las enfermedades con la muerte" (Lib III, cap. IX. Traducción de JBayod. Acantilado, 2007).

Lo cual nos lleva a aquella conocida frase de d'Ors, gran catalán, sobre el champán y la gaseosa.

15 de septiembre de 2017

Dos versiones de lo mismo

YA han saltado al terreno de juego. Nadie va a jugar con ellos ni contra ellos. Tienen para sí todo el campo, y se hinchan a meter goles en la portería vacía. Lo más gracioso es cómo los celebran, echándose encima unos de otros, abrazándose, desgañitándose, levantando los brazos y corriendo por el campo, vacío de contrarios, para enardecer a las gradas, abarrotadas de seguidores y entusiastas que corean exultantes: "¡Este partido lo vamos a ganar!". Y todo a un paso del manicomio.


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YA han puesto sus pies en el ruedo. Hacen el paseíllo entre vítores. Abren la puerta de corrales, pero no sale ningún toro. Da igual. El torero de turno sale a los medios y empieza a pegar pases de salón, al aire, recreándose en la suerte. Lo más gracioso es cómo los celebran en las gradas: "¡ole! ¡olé! ¡ooooolé!", y abrazándose, desgañitándose, echándose las manos a la cabeza, incrédulos, pletóricos: "¡Torero, torero, torero!", mientras una pañolada blanca, unánime, pide para el maestro las dos orejas y el rabo. Y todo a un paso del manicomio.

11 de septiembre de 2017

Medio artículo de costumbres

NO sabemos quién estuvo detrás del diseño de las cubiertas de los Episodios Nacionales de Galdós, que empezaron a publicarse en 1872 y siguieron apareciendo hasta 1912. Probablemente su autor. Es uno de los grandes logros tipográficos  por su sencillez, audacia y antelación. Vistas una vez, no se despintan de la memoria: a sangre, una bandera de España, roja, amarilla, roja, en franjas verticales, sobre las que están impresos el nombre del autor y el título de la obra.  Las cuarentaiséis cubiertas son diferentes y las cuarentaiséis son iguales. Se hicieron tiradas de miles de ejemplares, difundidos en España e Hispanoamérica, y su popularidad fue tanta, que hicieron rico a Galdós. En aquel tiempo todo el mundo las reconocía. Todos, excepto los anarquistas que tras descubrir unos ejemplares durante el registro de una casa, en la guerra civil, se llevaron a su dueño por creerlo un peligroso monárquico. Los soldados republicanos que ocuparon en los primeros meses de la guerra la casa de nuestro amigo Ramón Gaya y su mujer Fe, situada en el frente del Manzanares, la saquearon al hallar entre los libros de su biblioteca algunos de San Juan de la Cruz,  Santa Teresa... y de los Episodios

Galdós, en Sabadell, hoy, va a tener de momento más suerte que Larra, Bécquer o Calderón de la Barca (“parte del modelo pseudo-cultural franquista”), porque al no tener una calle en ese pueblo, las almas bellas que ocupan su ayuntamiento no se la podrán quitar. Lo mismo la tiene, en cuyo caso miel sobre hojuelas: otro más al talego. A Antonio Machado se lo llevaron detenido también por sospechoso españolista y anticatalanista, pero de momento han dejado que se vaya. Antes, no obstante, le han advertido: “Ojito con lo que haces, que te tenemos controlado”. A día de hoy no se sabe la suerte que correrán las calles que llevan el nombre de Moratín, don Juan Valera  o Garcilaso (este además fue soldado del ejército español, duro con él). Así hasta cien calles. Uno, que anda estos días releyendo a Larra, se imagina el mucho provecho que habría sacado él de todos estos esperpentos nacionales. Pero a mí, con ni la mitad de su talento, este artículo de costumbres ya no me da para más. Sólo difiero de Larra en una cosa: escribir en España no es llorar. Escribir en España es, hoy por hoy, para troncharse de risa (y no echar gota). 

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 10 de septiembre de 2017]

8 de septiembre de 2017

Unidad de destino

Tras la aprobación, ayer, en el Parlament de la sedicente y sediciosa Ley de Transitoriedad, el presidente del Govern Puigdemont, el vicepresidente Junqueras y la presidenta del Parlament Forcadell, han hecho esta solemne declaración conjunta:

"Ha llegado la hora: Cataluña es una unidad de destino en lo universal".